jueves, 14 de octubre de 2010

Posmodernismo

El Posmodernismo como Lógica cultural del capitalismo tardío

"Los últimos años se han caracterizado por un milenarismo de
signo inverso, en que las premoniciones catastróficas o redentoras del
futuro han sido reemplazadas por la sensación del fin de esto o aquello
(el fin de la ideología, del arte o las clases sociales; la “crisis” del
leninismo, de la socialdemocracia o del estado de bienestar, etc.): tomados
en conjunto, estos fenómenos quizá constituyan lo que cada
vez más se ha dado en denominar posmodernismo. La creencia en su
existencia depende de la aceptación de la hipótesis de que se ha producido
un corte radical o coupure, que generalmente se hace datar a
fines de la década de 1950 o principios de la de 1960. Como la propia
palabra sugiere, este corte se relaciona más generalmente con ideas
acerca del debilitamiento o la extinción del movimiento modernista,
que contaba ya con cien años de existencia (o con un repudio estético
o ideológico al mismo). De esta forma, el expresionismo abstracto en
la pintura, el existencialismo en filosofía, las formas finales de representación
en las novelas, las películas de los grandes auteurs o la escuela
modernista en poesía (como esta se institucionalizara y canonizara
en las obras de Wallace Stevens) son todas consideradas como el
florecimiento extraordinario y último de un impulso del auge modernista
que terminó y se consumió en ellas. La enumeración de lo que
ha ocupado su lugar se torna empírica, caótica, heterogénea: es Andy
Warhol y el arte pop, pero es también el fotorrealismo y, más allá, el
“nuevo expresionismo”; en música, es el momento de John Cage, pero
es además la síntesis de estilos clásicos y “populares” de compositores
como Philip Glass y Terry Riley, así como el punk y el rock new wave
(los Beatles y los Stones representarían el momento cúspide del modernismo
de esta tradición más reciente y sujeta a más rápida evolución);
en cine, es Godard y la producción post–Godard, así como el cine
y el video experimentales, pero es también un tipo completamente
nuevo de cine comercial (del cual hablaré después); es, de un lado,
Burroughs, Pynchon o Ishmael Reed, y del otro, el nouveau roman
francés y sus secuelas, junto con nuevas y alarmantes formas de crítica
literaria, basadas en una nueva estética de la textualidad o écriture...
La lista podría extenderse indefinidamente; pero resulta realmente
indicativa de que se ha producido un cambio o corte de naturaleza
más fundamental que el periódico cambio de estilos y modas determinado
por el viejo imperativo modernista de la innovación estilística.1"
Ensayo del Posmodernismo de Jameson. El Posmodernismo como Lógica cultural del capitalismo tardío


"En esta situación, deja de existir la vocación de la parodia:
esa nueva y extraña cosa, el pastiche, viene a ocupar su lugar. El pastiche,
como la parodia, es la imitación de una máscara peculiar, un
discurso en una lengua muerta: pero es una práctica neutral de tal imitación,
carente de los motivos ulteriores de la parodia, amputada de su
impulso satírico, despojada de risas y de la convicción de que junto a
la lengua anormal, de la que se ha echado mano momentáneamente,
aún existe una saludable normalidad lingüística. El pastiche es, pues,
una parodia vacía, una estatua con cuencas ciegas; es a la parodia lo
que esa otra contribución moderna, interesante e históricamente original,
la práctica de una ironía vacua, es a lo que Wayne Booth llama las
“ironías de establo” del XVIII.
Comenzaría a parecer, entonces, que el diagnóstico profético
de Adorno se ha hecho realidad, aunque de manera negativa: el verdadero
precursor de la producción cultural posmoderna no es Schoenberg
(la esterilidad de cuyo logrado sistema ya había alcanzado a percibir),
sino Stravinsky. Porque con el derrumbe de la ideología del estilo
del auge modernista —aquello que es tan peculiar e inconfundible
como las huellas digitales, tan incomparables como el cuerpo individual
(que era, para el joven Roland Barthes, la fuente de la invención
y la innovación estilísticas)—, los productores de la cultura no tienen
hacia dónde volverse, sino al pasado: la imitación de estilos muertos,
el discurso a través de todas las máscaras y las voces almacenadas en
el museo imaginario de una cultura que ya es global." II
El posmodernismo y el pasado, El pastiche eclipsa a la parodia